CÓMO HEMOS CAMBIADO… O NO
El sátiro. Antonio Fillol Granell
Probablemente, la rueda de reconocimiento no sea ahora el método de identificación más fiable, ni el más común, pero sigue acordándose su práctica en multitud de investigaciones. Se regula en los arts. 369 y ss. de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y los abogados debemos velar porque se lleve a cabo con las debidas garantías para nuestros clientes, defendamos los intereses de la víctima o los del investigado.
El pintor Valenciano Antonio Fillol ilustró en El sátiro la escena de una rueda de reconocimiento en la que un abuelo ampara a su nieta, la víctima, mientras los posibles sospechosos, desafiantes, desfilan ante ellos. Les acompañan los funcionarios judiciales, que ocupan un segundo plano y son representados con cierta desidia. La obra fue adquirida en 2023 por el Museo del Prado y su historia es curiosa, ya que en su época fue censurada por el Jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes. En este enlace puede conocerse mejor: https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-satiro/f66a62bc-416e-40eb-a78d-6cf6796c5100
Ciertamente, plasma una cruda escena, se cree que basada en una noticia real y, aunque data de 1906, la sensibilidad que desprende la imagen evoca de algún modo actualidad. Más de un siglo después, el cuadro sigue invitando a reflexionar sobre los sentimientos que afloran en sus protagonistas desde sus distintas perspectivas. Por eso, puede ser curioso el ejercicio de analizar algunas cosas que han cambiado desde entonces y otras que no tanto.
Lo primero que debemos advertir es que en la actualidad se evita la confrontación visual entre la víctima y los figurantes/investigado. Las ruedas se llevan a cabo en sede judicial, en una sala especialmente preparada a tal efecto, con un cristal que separa ambas partes y que impide a los figurantes ver el espacio donde se encuentran la víctima, el Juez, el Letrado de la Administración de Justicia, el Fiscal y los abogados.
Sin embargo, hay elementos del cuadro totalmente actuales. Por ejemplo, a día de hoy, el Letrado de la Administración de Justicia también levanta un acta donde hace constar la identidad de los figurantes y el resultado de la diligencia, así como las impugnaciones que podamos hacer los abogados.
Más habitualmente de lo que cabría esperar, los figurantes de la rueda, como en el cuadro, tampoco se parecen mucho entre sí, lo cual es un motivo muy común de impugnación. Finalmente, el desasosiego de la víctima por enfrentarse “cara a cara” a su posible agresor, que tan delicadamente plasma el cuadro de Fillol, lamentablemente, también es una emoción muy vigente.
Al fin y al cabo, aunque el proceso se moderniza, su componente humano es su hilo conductor y esta circunstancia se mantiene incólume por mucho que pasen los años.